
En días como hoy, no tengo ganas de nada. Sentarme es un cansancio. Comer es absurdo. Brindar es necesario. Correr es inevitable...
Encontrarse al final del camino siempre solo, no es algo que le convenga a nadie. Es intimidante, pero a la vez muchas veces necesario.
Podria llorar hoy. Pero, las lágrimas sólo son un pretexto para la piedad. Piedad que no quiero provocar por nada en el mundo. Es un pretexto para la rabia también.... maldita rabia! Incontrolable...
Hoy dejo un pasado lindo, por un futuro incierto... y así la vida seguirá.
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